La France de Raymond Depardon, ¿o la elegancia formal de una mirada escenográfica?

Hay en este artículo de Nelson González Leal una cuidadosa aproximación a una de las obras fotográficas más ambiciosas y sólidas del siglo XXI.

La France de Raymond Depardon es un enorme documento (formal, en su concepción técnica y estética) que extrae verdades universales sobre la Francia de provincia. Sin duda, un fotógrafo y una obra que hay que aprender a observar. 

 

 

A Raymond Depardon lo conocí hace 16 años, aproximadamente. Deambulaba yo por las márgenes de la fotografía y el ritmo, de la imagen y el movimiento, de la envoltura del silencio y el poema que cubre la figura detenida en un clic  y me topé con esa maravilla sensitiva que es NIGER. Ténéré Desert. 1989.

NIGER. Ténéré Desert. 1989.

Al momento me introduje en aquella marcha parsimoniosa, en aquel andar de beduinos cargado de templanza, pero desde afuera, desde la distancia que el fotógrafo colocaba delante de mí como una invitación al respeto y al entendimiento. Desde allí los vi pasar y resultó inevitable una inmediata analogía: la forma en que estaba estructurada la escena me situó ante la representación de una tira de película, moviéndose de izquierda a derecha, fotograma a fotograma.

Descubrí entonces la propuesta de aquel demiurgo: una combinación precisa de espacio, distancia y tiempo, para hacer justicia al acto y a la propia ley que determina el tránsito de la escena desde el territorio de los beduinos al de la mirada del fotógrafo, desde aquella realidad objetiva al territorio de subjetividades donde se mueve – sí, se mueve, marcha también – el hombre que captura la imagen.

Con esos nómadas en justa fila transité entonces por aquella soledad feliz, sigsagueando entre las dunas del Tibesti o descansando entre las sombras que proyectan las palmeras de la región de Borkou, para continuar hacia las planicies aluviales del Uyuni boliviano, las arenas blancas de Nuevo México y el impresionante formalismo dinámico presente en los registros de Colorado y Arizona.

USA. Arizona. Sun City. 1982.

La esencialidad de la forma, libre de intersticios y complejidades visuales; la capacidad de desbordar la finitud del acto y aún de la distancia, para incitar el tránsito sobre los derroteros que se abren más allá de la imagen; el cuidado en los detalles; todo presente como una solución formal elegante y a la vez como expresión del entendimiento que el fotógrafo tiene sobre el contenido de lo que fotografía y sobre las convenciones visuales de su tiempo. Es eso lo que encontré en aquel Raymond Depardon, algo que se repite también en esas cuarenta fotografías que nos ofrecen su visión sobre Francia y cuyo conjunto ha denominado con literalidad, aunque no con simpleza La France.

Aguardar la buena luz y cultivar el silencio, para continuar estructurando un espacio de comprensión sobre los rincones menos conocidos de una Francia casi rural. Y más: Capturar/Apreciar, desde ese formalismo dinámico tan propio, cada escena atendiendo a ángulos desde donde el espectador puede moverse (sí, se mueve el espectador también con el fotógrafo) con atenta comodidad. Eso representa y ofrece La France, o en realidad la mirada que este autor, hoy uno de los grandes mitos de la fotografía del siglo XX, ha colocado sobre – según sus palabras – la “Francia, de rotondas y pueblos pequeños o ciudades medianas, con pequeñas áreas industriales o urbanas que se parecen entre sí y rara vez son fotografiadas”. Y es curioso porque este recorrido realizado por Depardon sigue el trazado del célebre y muy mediático Tour de France.

Pero sigamos porque aunque Depardon esté “detenido” sobre su ángulo de captura, la imagen se mueve, en un espacio que rehuye el privilegio de la mirada única o especializada, porque trabaja sobre “las cosas simples de manera simple, directa”. 

En cualquiera de las fotografías que nos detengamos, encontraremos un respeto profundo por la línea que parece determinar el ángulo de visión del fotógrafo, por las formas geométricas lineales como mecanismo idóneo para garantizar la adecuada visualidad de la escena.

Pero veamos una en particular: Deux-Sévres, Bressure. Veamos cómo el fotógrafo estructura la escena que capta. Estemos atentos al guiño del autor, a su invitación al movimiento, al rayado en la vía,  a la punta del automóvil que se asoma en el sector inferior derecho y a la frase “Travaux Rapides”, y seguro nos preguntaremos (o le preguntaremos): ¿alusión o analogía con la sensación de movimiento que es capaz de trasmitir la imagen, aunque parezca escenográfica? ¿O travesura paradojal? – la frase “Travaux Rapides” bien pudiera aducir a “Obra Rápida”.

FRANCE. Poitou-Charentes region. Deux-Sevres department. Bressuire.

O pasemos a la fotografía Niévre, Neuvy-sur-Loire, donde queda claro que la estructura de la escena es una expresión del entendimiento que Depardon tiene sobre esa Francia y donde el ángulo de disparo revela su pericia para mostrar tal comprensión. Si detallamos esto, tal vez nos pueda parecer que en ese fotografiar las cosas simples de manera simple, al emplear el encuadre frontal y procurar el ángulo justo, con ese respeto profundo por la línea pre-existente, Depardon acepta que ya existe una puesta en escena y que él debe respetar al máximo el contexto.

FRANCE. Bourgogne region. Nièvre department. Neuvy-sur-Loire.

De esta lectura de La France de Raymond Depardon surgen entonces algunas preguntas:

1.- Distancia-Distanciamiento-Espacio-Movimiento, ¿son elementos que él considera determinantes para estructurar la composición de sus imágenes? ¿Y cómo trabaja frente a ellas o cómo ellas determinan la selección del ángulo justo de captura?

2.- Ningún detalle parece azaroso en sus fotografías, mucho menos en su visión sobre Francia. ¿Cómo juzga la escena para minimizar la probable complejidad estructural de la composición natural, aquella que encuentra ya en el lugar?

3.- Al observar este trabajo, recordé a Stephen Shore cuando asegura “Los fotógrafos necesitan imponer un orden, necesitan dar estructura a lo que fotografían”. ¿Existe y se enfrenta a esta necesidad? Y si lo hace, esa estructura que nos ofrece con encuadres a distancias justas y ángulos casi frontales, ¿reinterpreta la composición externa para definir el contenido final de la imagen? Y si es así, ¿no estamos hablando aquí, en su particular visión de esta Francia, de una mirada escenográfica?

FRANCE. Lorraine region. Meuse department. Commercy.

 

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