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6 consejos para hacerte (fotógrafo) profesional.

 6 consejos para hacerte (fotógrafo) profesional. 

Se suele tener bien marcada la delimitación entre el “profesional” y el “amateur” (en cualquier disciplina), aplicando esta división tanto a una persona como al equipo o herramienta que se usa. En el caso específico de la fotografía, para quien recién ha tomado la firme determinación de hacer de la creación de imágenes su forma de vida, es común sentirse avasallado cuando se descubre el mar de equipo y accesorios existentes, así como los precios de todo aquello que los fabricantes manejan dentro de la categoría “profesional”. 

Quizá este es tu caso, y por eso te ha llamado la atención el título de este artículo. Te diría en primera instancia que no deberías intimidarte, ni por lo inaccesible que pueda parecer en este momento aquella cámara full frame de 700 megapixeles que dispara 200 cuadros por segundo y puedes accionar con la mente, ni por la creciente “competencia”. 

Respecto a la cámara, y a cualquier otro equipo o accesorio, lo primero que hay que hacer es preguntarse ¿realmente le necesito? Pasa que tanta propaganda (y sí, por qué no decirlo, tanto blof) en el ambiente llegan a convencernos de que, si no contamos con tal o cual cosa, no podemos aspirar a ser considerado fotógrafo profesional, lo cual es un error terrible. Debemos tener siempre bien presente que, el camino de la profesionalización fotográfica no inicia llenándonos de equipo, ni siquiera poniendo un estudio… no. La ruta empieza en otra parte, tan a la mano, tan a nuestro alcance, que por eso solemos descuidarlo. Tratemos pues, cumpliendo con el encabezado, de resumirlo en 6 puntos: 

1. Confía en ti, cree en ti.

No puedes llegar a ningún lado en esta vida si no confías en lo que estás haciendo, si no tienes la plena convicción de que tu trabajo vale la pena, lo suficiente para que tú sientas satisfacción plena, para que alguien más lo necesite, y esté dispuesto a pagarte por él. Para ser fotógrafo profesional debes confiar en tí, en tu mirada y tu voz.

2. No copies, interpreta.

Casi es una regla, lo que nos lleva a querer dedicarnos a algo es ver el trabajo de alguien más. Muchas veces, ya sea por encargo o cuenta propia, es común intentar copiar tal o cual foto, esquema de iluminación, etc. Si bien este tipo de ejercicios son importantes como aprendizaje, por fortuna es imposible hacer una copia exacta. Lo que en un inicio es descubrimiento se va complementando con tus propias aportaciones: ¿qué tal si colocas la luz un poco más abajo, o arriba, si la rebotas con tal o cual cosa? ¿Qué si usas un fondo o encuadre distinto? El objetivo debe ser bien claro: hazlo como sólo tú podrías hacerlo. 

3. Nunca (nunca, y por fortuna) lo vas a saber todo.

Esto debe ser un aliciente, algo de lo que debemos partir, continuación del punto anterior. Indaga, cuestiónate, asesórate, investiga, toma cursos (¿está de más decir que tenemos unos buenísimos?). No por haber hecho la misma foto 100, 1000 veces se habrá agotado el tema, siempre habrá detalles nuevos. Los atletas de alto rendimiento entrenan todos los días, cualquier otra actividad no es muy diferente. Escucha a la gente que está a tu alrededor, abre tu mente, siempre se puede aprender algo, así sea lo que no se debe de hacer. Un fotógrafo nunca lo sabe todo, pero el profesional aspira a saber más.

4. Forma redes.

Las grandes victorias no son individuales, siempre necesitaremos apoyo. Si estás especializado en retrato y te surge algún trabajo de arquitectura, quizá alguien que conociste en aquel taller esté en la situación inversa. ¿O qué tal con el lugar a donde siempre mandas a imprimir? Tal vez podrías negociar precios y tiempos especiales cuando ya requieras sus servicios constantemente. También sé generoso, y apoya a quien lo necesite, se trata de compartir conocimiento, aptitudes, recursos de todo tipo. Si dedicas tiempo a formar y ser parte de una red sólida con gente igual de comprometida que tú, el crecimiento es una consecuencia natural. Recuerda también que el fotógrafo profesional nunca trabaja solo.

5. Invierte.

Hay dos tipos de inversión fundamentales, de igual importancia y trascendencia; lo más natural es pensar primero en el equipo. Retomando lo que decíamos inicialmente, es el trabajo y las demandas que este te vaya haciendo quien te irá marcando qué necesitas. Si comienzas comprando 40 luces y rentando un espacio de 600m2 sin un flujo de proyectos continuo que te lo demande habrás hecho un gasto, no una inversión, y cometido un gran error. En general, evita cualquier artilugio cuyo valor no sea recuperable por sí mismo en corto o mediano plazo. También aprende a invertir inteligentemente. Puede ser mejor, por ejemplo, adquirir cierta óptica en primera instancia que una cámara nueva (pensando en que dicho equipamiento funcionará en la cámara que estás pensando a futuro).

Justo si estás pensando en una cámara nueva, que sea una con características que te permitan hacer más eficiente tu flujo de trabajo, o que resista mejor las condiciones en que haces tus tomas, si es que lo tuyo es fotografiar en exteriores. El otro tipo de inversión que debes realizar es en ti, para detallarlo vayamos al siguiente punto. 

6. Contempla tu alrededor, conoce tu entorno.

Retomemos, no somos entes aislados, invierte tiempo en conocerte y conocer, es de suma importancia estar pendiente de todo (todo) lo que sucede a nuestro alrededor, primero para que puedas tomar las mejores decisiones, sobre todo en la actualidad que hay tantas variables afectándonos y la incertidumbre predomina. Atiende las noticias, lee mucho (no sólo de foto), nutre tu mente de arte, vida cotidiana, sonidos, ve cine, asiste a exposiciones, dedicarle un segmento del día a contemplar por la ventana es un gran ejercicio. El caso es que te integres a tu entorno, seas parte de su movimiento, nunca sabes de dónde puede venir la inspiración o la idea que te ayudará a resolver un proyecto. ¿Sabías que Emmanuel Lubezki se inspiró en las pantallas de un concierto al que asistió para resolver la filmación de Gravedad? 

Estos seis puntos no son más que un punto de partida para ser fotógrafo profesional. Notarás que son parte y de ellos se derivan muchos más, sólo, para concluir, agregaré otro imprescindible: diviértete. ¿quién querría dedicarle su tiempo a algo que es motivo de angustia? La fotografía es una actividad maravillosa, interminable, llena de misterio, controversia, nos permite ver cosas que de otra forma pasarían inadvertidas, hay por tanto que disfrutar el viaje. 

 

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